sábado, 19 de agosto de 2017


Voy a dar un consejo amistoso a toda la gentuza que hace alarde de su profunda estupidez en un tema tan complejo como es el atentado de Barcelona y que utiliza la desgracia ajena para sacar rédito político y seguir propagando el discurso del miedo al otro. Si tu incapacidad para asumir que formas parte de un mundo globalizado y heterogéneo es proporcional a tu desprecio hacia todo aquello diferente, entonces es que eres un racista, xenófobo, imbécil integral o cualquier mierda similar. Así de sencillo.



Pero no te preocupes, existe una cura a tu enfermedad para evitar que sigas propagando la misma lacra que llevó a un desalmado a matar civiles inocentes (y no, no te estoy hablando de militares españoles en Afganistán e Irak, aunque podría extrapolarse) y esa cura es el respeto mutuo y el sentido autocrítico. Si te gusta llamarnos "comeflores", “radicales de izquierda”, "buenistas pro-derechos humanos" y otros eufemismos, deberías plantearte que quizá –solo quizá–, hayamos desarrollado más empatía que tú y que lejos de hacer distinción entre el color de una tez, lo que dicte un pasaporte o el credo que profese una persona, tenemos un corazón lo suficientemente henchido de amor como para no atizar el fuego de un odio que, le pese a quien le pese, ha asesinado a muchos más musulmanes que occidentales.



Y es que si el discurso ético no hace mella en ellos, ¿qué mejor que remitirse a los hechos para acabar de refutar su miseria moral? ¿Podríamos recordarles que los yihadistas no representan ni un 0,001% de los más de 1.600 millones de musulmanes que habitan el mundo? Pero en su afán de escudarse en la ignorancia son capaces de meter en el mismo saco a extremistas salafistas que perpetran atentados, a egipcios coptos (árabes que profesan el cristianismo), a mizrajíes (judíos árabes)…



La diversidad cultural del mundo árabe y musulmán es demasiado vasta como para que personas tan limitadas en su punto de mira se tomen la molestia de culturizarse sobre ella. Yo, desde luego, no soy un erudito del mundo árabe y del islam, pero tengo la certeza de que el discurso sesgado que hacen los medios de comunicación occidentales sobre musulmanes y árabes no se debe exclusivamente al puro morbo sensacionalista de generar miedo sino que responde a otros fines todavía más funestos. ¿Cómo olvidar la campaña mediática abiertamente islamófoba después del 11-S que contribuyó a que la opinión pública se mostrará a favor de intervenir militarme en Iraq? ¿Acaso olvidamos que España envió un contingente de tropas allí a buscar unas armas de destrucción masiva que en realidad eran inexistentes? El saldo de más de medio millón de iraquíes muertos en una guerra desigual contrasta con la bonanza económica que experimentó España saqueando sus recursos petrolíferos.



E Iraq es solo un ápice de la brutalidad ejercida por Oriente… Yemen, Siria, Libia, Mali y un largo etcétera de países que llevan demasiado tiempo soportando los desmanes de EEUU y Europa. Pero no contentos con condenarlos a continuas guerras fratricidas vendiéndoles armamento y jugando a poner y deponer dictadores, también Occidente alentó al islamismo a hacerse fuerte en Oriente Miedo apoyando militarmente a los muyahidines a cambio de que éstos combatieran la antigua URSS. Al final la cosa ha ido degenerando hasta la actualidad, con el Estado Islámico financiado por las monarquías petroleras árabes (Kuwait, Qatar, Arabia Saudí…), que tienen tratados comerciales y militares con Occidente. Luego portamos una camiseta publicitada por Qatar Foundation o nuestros líderes políticos salen comiéndole el culo a tiranos árabes que financian el yihadismo pero apenas alguien clama contra ello.



La misma cantinela de siempre; vemos la paja en el ojo ajeno pero no la biga en el propio cuando de sufrimiento se trata. Tan dolorosa es la muerte de civiles inocentes de aquí como los de Pakistán o Mali. Lo que es imperdonable es monopolizar el dolor patrio para justificar y erigir nuevos rencores.



Aun así estate tranquilo, amigx xenófobx, estás rodeado de una gran masa social embobada con el denigrante enfoque periodístico del atentado y feliz de haberse sumado a la parafernalia social del hashtag solidario que aplaudirá cuando el títere político endurezca las medidas de seguridad y añada nuevas intervenciones militares a su agenda. No estás solo en tu odio al “moro” y en tu Cruzada Santa.