sábado, 7 de diciembre de 2013

ProstituArte

¿Qué es el talento? Sin duda es una pregunta intrincada de difícil respuesta. Pero sabemos que a veces el único talento imperante es el de la mediocridad; el saber producir arte basándose en la misma fórmula facilona y vulgar que solo es capaz de mirar a la cuenta bancaria y nunca en sus adentros. Arte que a veces es disfrazado de alternativo o popular con tal de salvaguardar su inexplicable existencia en el panorama artístico. Y esto no es apología al arte elitista, sino un rechazo frontal hacia aquellos que se tildan de artistas mientras les pesa más el bolsillo que el corazón; una declaración de guerra a los proxenetas del arte y sus estúpidos sacralizadores.

Benditos aquellos artistas que rehuyen de la genuflexión ante el dinero y la fama y saben que la constancia y el sentido crítico son los únicos abanderados en el camino hacia el triunfo artístico. Un triunfo que nunca llega pero que justifica una vida dedicada al arte.

El mismo arte que se desangra lentamente por una sociedad hiperconsumista, cegada por la frivolidad y las efímeras modas. Una sociedad que ha construido un sistema educativo que ha sepultado la iniciativa creativa del individuo y lo ha abocado a la esclavitud laboral. ¿Y qué hacer ante un panorama tan desalentador, en plena crisis de valores? Renacer y reinterpretar, y es que el arte no solo debe embellecer, sino también ser la piedra dentro del zapato de aquél que camina hacia el abismo. 

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