sábado, 29 de septiembre de 2012

Diluvio interno

¿Qué es lo que dicta el valor de una existencia? ¿Por qué socialmente preferimos el verde-billete al verde-bosque amazónico? La estructura social destruye la integridad del individuo. Estamos abocados a correr los mismos riesgos, a saciar las mismas necesidades, a seguir las mismas pautas. Aquél que opta por concebir el mundo desde una óptica no alienada siempre acaba siendo tildado de loco o cualquier otra acepción mismamente desacertada. Entonces, ¿qué es lo que impide a alguien moverse por la inercia de sus estímulos, la pureza de un hombre ejerciendo ajeno al yugo social? ¿Será que desde la cuna nos han desprovisto del potencial de la creatividad y la autonomía para acabar siendo meros entes productivos en una sociedad industrializada en la que nuestra existencia únicamente está enfocada al consumo y producción de elementos efímeros que, si más no, solo hacen que sujetar nuestra patética existencia a algo banal y superfluo que nos aleja de la verdadera –e infranqueable– trascendencia vital?



Joder, son demasiadas preguntas para un tipo encadenado que sabe encontrar respuestas, pero no romper sus grilletes.

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