sábado, 29 de septiembre de 2012

7/11/2011


Enciendo el televisor o el transistor y ahí están.

Abro el diario o la carta y ahí están.
Cruzo la calle, observo los carteles y ahí están.
Lemas y palabrería de candidatos esperan dominarnos. Cada cuatro años, en vísperas electivas, brota de la nada la bondad política que antaño parecía inexistente. Y entonces empieza el afán por hacerse querer y agradar al pueblo y a tender la mano a los transeúntes y a endulzarnos los oídos con promesas y a echar la culpa al inmigrante o a la oposición y a prometer trabajo y escucharnos mientras nos tienden una banderita del partido para que la ondeemos con fuerza y sirvamos de bulto en las imágenes del mitin que luego aparecerá en el manipulado telediario al que, por cierto, las leyes  obligan a mantener una cuota en pantalla para los grandes partidos (que sí, son los de siempre). Porque no existen más partidos, ¿eh? Porque aquí el ejercicio político solo se limita a PP y a PSOE. Porque aquí el sistema electoral margina las minorías y solo permite que los grandes partidos sean los que nos escupan y vendan en mercados. Porque, en realidad, no eres más que un producto, un simple votante al que llenar la cabeza de pájaros para que cuando metas su nombre en la urna se olviden de ti.

Así que cuando te estén pisando, masacrándote con su sucia demagogia, prometiéndote mejorar esta mierda, pregúntate: ¿Qué he hecho mal?

24/2/2012

¿Pegas a rojos
para pegar ojo?

¿O pegas a mozos
a porrazos hasta
el calabozo?

Ojo con lo que pegas
porque pongo pegas
a como bregas

abriendo brechas,
títere de la derecha
-¿o del yugo y la flecha?-

Cuidado en estas fechas
porque tu mano larga
y mente estrecha
enciende la mecha
de los que SÍ
p-i-e-n-s-a-n.

23/5/2012

Veía un documental
sobre voluntariado.
Y ha aparecido una anciana,
se llamaba Carmen,
cercana a los 80 años,
sumida en la miseria,
sola,
sin ver la calle
durante cuatro meses.



Un voluntario
le cortaba el pelo y,
en esa taciturna estampa,
de paredes grises
y desolación,
ella explicaba
sus 34 años
ganándose la vida
a partir de propinas
que le daban
por limpiar retretes.

Y el mundo
se me
ha precipitado
mejilla abajo.


Ha sido triste y hermoso,
supongo que 
he llegado a querer
honestamente
a esos héroes anónimos.

26/4/2010

Veo jóvenes de trece años consumiéndose con el humo de su cigarrillo, a madres de dieciséis con dudas, a toxicómanos demasiado jóvenes desfalleciendo entre ruinas, a estudiantes amontonados en apartahoteles, a padres preguntándose qué será de sus hijos, a ancianos en vísperas de su muerte que pasean por el bulevar de sueños rotos... Creo en lo que veo y no veo nada.

Diluvio interno

¿Qué es lo que dicta el valor de una existencia? ¿Por qué socialmente preferimos el verde-billete al verde-bosque amazónico? La estructura social destruye la integridad del individuo. Estamos abocados a correr los mismos riesgos, a saciar las mismas necesidades, a seguir las mismas pautas. Aquél que opta por concebir el mundo desde una óptica no alienada siempre acaba siendo tildado de loco o cualquier otra acepción mismamente desacertada. Entonces, ¿qué es lo que impide a alguien moverse por la inercia de sus estímulos, la pureza de un hombre ejerciendo ajeno al yugo social? ¿Será que desde la cuna nos han desprovisto del potencial de la creatividad y la autonomía para acabar siendo meros entes productivos en una sociedad industrializada en la que nuestra existencia únicamente está enfocada al consumo y producción de elementos efímeros que, si más no, solo hacen que sujetar nuestra patética existencia a algo banal y superfluo que nos aleja de la verdadera –e infranqueable– trascendencia vital?



Joder, son demasiadas preguntas para un tipo encadenado que sabe encontrar respuestas, pero no romper sus grilletes.

¿In crescendo?

El número de víctimas civiles sube.
El porcentaje de corrupción sube.
El sueldo de empresarios sube.
El seguimiento católico sube.
La audiencia televisiva sube.
El presupuesto militar sube.
El Partido Popular sube.
El índice de ricos sube.
La tasa de paro sube.

La inteligencia baja.

Antídoto

Sí. Soy antimonárquico, anticlerical, antifascista, antisionista, antimilitarista, anticapitalista, antidiscriminación, antipolicial, antitauromaquia, antigubernamental, antinuclear, anticorrupción...



Ah, y antídoto.

Expiración social

Ya desde pequeño, indefenso a la hostilidad publicitaria, empiezan a alienarte. Miles de anuncios asaltan tu conciencia, irradiados a todas horas y en cualquier lugar. No estás a salvo de su influencia, de su engaño, de su funesto fin. ¿Y para qué? ¿Nada más que seguir alimentando el monstruo? Es el pez que se muerde la cola.


Te dibujan como un auténtico fracasado si no consumes lo que dictan, te tachan de misántropo e idealista de pacotilla. Te vuelven adicto a su droga y te ofrecen esa misma droga como solución: consumir. ¿Pero para qué? ¿A quién pretendemos engañar? Venimos de ésto y formamos parte de ésto. Encadenados nuestra única aspiración es la de conseguir unas cadenas que nos aprieten menos, pero al fin y al cabo seguimos bajo el mismo yugo.
Dime, ¿de esos valores del "¡Consume! ¡Consume! ¡Consume!" cuántos no están manchados por el dinero? Ninguno.
Pero debemos de aspirar a un dúplex, dos coches en el garaje y una nevera rebosante de víveres de lo más variopinto para saciar nuestras estúpida meta de llevar una vida plena. Sí, plena de hipocresía, de servidumbre al todo por la nada.

Ojalá llegue el día en que la idea de progreso no sea sinónimo de consumir sino de compartir.

¿€R€$ LIBR€?

Coges una "S"
y trazas dos
palos verticales
encima suyo.

Le das valor
y, entonces,
alrededor suyo
orbita todo 
el mundo.


Nos tornamos
en encantadoras
putitas
de un
"no sé a qué
pero aspiro a algo"
inculcado
en enfermizas
dosis
de perspectivas
mercantilizadas.

Y tras aquéllos
que no forman parte
de la genuflexión
consumista
queda una
estela
de costillas marcadas,
de hurtos a hurtadillas
en containers vacíos,
y de suicidios nítidos
alejados de la hipocresía
del ciudadano típico.

Lista de la compra del individuo

Asesina a quien oponga resistencia.
Silencia a quien piense más de la cuenta.
Explota al trabajador o al niño.
Expolia los recursos de un país pobre.
Censura a los medios alternativos.
Reprime con violencia policial.
Criminaliza a colectivos insurgentes.
Engaña a través de la publicidad.
Manipula cínicamente en política.
Baja tu cabeza ante el rico.

Mira por encima del hombro al pobre.
Olvida al prójimo y tu dignidad.
Recuerda creerte más ante los demás.
Se nada.
Mantén el sistema.
Y...

...aléjate de este mundo.