jueves, 5 de enero de 2012

Carta a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente


Queridos reyes magos,
desearía que la Navidad no fuese una alegoría consumista llevada al extremo de la nada. Que los gastos superfluos en iluminación, pistas de patinaje y anuncios para prostituir Barcelona se invirtiesen en educación. Y, hablando de educación, quiero que no se impartan clases en barracones. También me gustaría una educación autocrítica, no un adoctrinamiento basado en el sistema educativo, ya anticuado, del proceso de industrialización, que únicamente sirve para que sea productivo, pero no para que piense por mí mismo. Y por pensar quiero que piensen en el espíritu navideño. Porque hablan de bondad y amor al prójimo y su única manera de demostrarlo es en un paquete envuelto en papel de regalo acompañado de un hipócrita "espero que te guste". Y ese "espero que te guste" muchas veces se torna en apuesta segura regalando una colonia. No falla una colonia, así que tráeles una a papá y a mamá.

¡Ah, sí! También desearía que, mientras veo la televisión, en vez de asaltarme con pausas publicitarias interminables en las que aparecen lascivos anuncios de colonias, pusieran imágenes de manifestantes sirios acribillados brutalmente o de famélicos niños con acentuadas costillas (pero que no sean modelos anoréxicas de pasarela, que ya sabéis cómo son los publicistas haciendo de lo feo un estereotipo a seguir). Aunque también me haría mucha ilusión que suprimieseis los anuncios, pero es mucho pedir, así que me conformaré con que acabéis con Telecirco, Da-pena 3, La Secta, Interlobotomía y muchas más. Y no os olvidéis de castigar a sus respectivos “periodistas” y “profesionales de la televisión” (osadas definiciones) por inundar la parrilla televisiva de bazofia para borregos y nutrir el analfabetismo cultural de España.

¡Y no me puedo olvidar de la política y la economía! Me encantaría que encarcelarais a banqueros y políticos corruptos, pero que previamente se disculpasen en público por pedir esfuerzos al pueblo con sus recortes mientras están metidos en tramas de corrupción y destinan millones a armamento, parásitos monárquicos, coches oficiales, banquetes, sueldos vitalicios… (sí, estaría bien que los 17.244,75 millones de gasto militar en 2011 se hubiesen destinado a la construcción de viviendas de protección oficial o que los más de 8 millones de la Casa Real se invirtieran en la investigación de la cura del cáncer, que se detuvo prácticamente con los recortes en I+D, o incluso podrían gastarlo en invertir en energías renovables para que el protocolo de Kioto no se quede en una mera broma de mal gusto).

He sido muy bueno este año así que espero que cumpláis todos mis deseos. Y no me traigáis carbón, mejor petróleo, que sirve para cotizar en bolsa.

Muchas gracias, os prometo que me iré a dormir pronto y os pondré leche y galletas.

Con cariño,
Gerard.

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