sábado, 19 de agosto de 2017


Voy a dar un consejo amistoso a toda la gentuza que hace alarde de su profunda estupidez en un tema tan complejo como es el atentado de Barcelona y que utiliza la desgracia ajena para sacar rédito político y seguir propagando el discurso del miedo al otro. Si tu incapacidad para asumir que formas parte de un mundo globalizado y heterogéneo es proporcional a tu desprecio hacia todo aquello diferente, entonces es que eres un racista, xenófobo, imbécil integral o cualquier mierda similar. Así de sencillo.



Pero no te preocupes, existe una cura a tu enfermedad para evitar que sigas propagando la misma lacra que llevó a un desalmado a matar civiles inocentes (y no, no te estoy hablando de militares españoles en Afganistán e Irak, aunque podría extrapolarse) y esa cura es el respeto mutuo y el sentido autocrítico. Si te gusta llamarnos "comeflores", “radicales de izquierda”, "buenistas pro-derechos humanos" y otros eufemismos, deberías plantearte que quizá –solo quizá–, hayamos desarrollado más empatía que tú y que lejos de hacer distinción entre el color de una tez, lo que dicte un pasaporte o el credo que profese una persona, tenemos un corazón lo suficientemente henchido de amor como para no atizar el fuego de un odio que, le pese a quien le pese, ha asesinado a muchos más musulmanes que occidentales.



Y es que si el discurso ético no hace mella en ellos, ¿qué mejor que remitirse a los hechos para acabar de refutar su miseria moral? ¿Podríamos recordarles que los yihadistas no representan ni un 0,001% de los más de 1.600 millones de musulmanes que habitan el mundo? Pero en su afán de escudarse en la ignorancia son capaces de meter en el mismo saco a extremistas salafistas que perpetran atentados, a egipcios coptos (árabes que profesan el cristianismo), a mizrajíes (judíos árabes)…



La diversidad cultural del mundo árabe y musulmán es demasiado vasta como para que personas tan limitadas en su punto de mira se tomen la molestia de culturizarse sobre ella. Yo, desde luego, no soy un erudito del mundo árabe y del islam, pero tengo la certeza de que el discurso sesgado que hacen los medios de comunicación occidentales sobre musulmanes y árabes no se debe exclusivamente al puro morbo sensacionalista de generar miedo sino que responde a otros fines todavía más funestos. ¿Cómo olvidar la campaña mediática abiertamente islamófoba después del 11-S que contribuyó a que la opinión pública se mostrará a favor de intervenir militarme en Iraq? ¿Acaso olvidamos que España envió un contingente de tropas allí a buscar unas armas de destrucción masiva que en realidad eran inexistentes? El saldo de más de medio millón de iraquíes muertos en una guerra desigual contrasta con la bonanza económica que experimentó España saqueando sus recursos petrolíferos.



E Iraq es solo un ápice de la brutalidad ejercida por Oriente… Yemen, Siria, Libia, Mali y un largo etcétera de países que llevan demasiado tiempo soportando los desmanes de EEUU y Europa. Pero no contentos con condenarlos a continuas guerras fratricidas vendiéndoles armamento y jugando a poner y deponer dictadores, también Occidente alentó al islamismo a hacerse fuerte en Oriente Miedo apoyando militarmente a los muyahidines a cambio de que éstos combatieran la antigua URSS. Al final la cosa ha ido degenerando hasta la actualidad, con el Estado Islámico financiado por las monarquías petroleras árabes (Kuwait, Qatar, Arabia Saudí…), que tienen tratados comerciales y militares con Occidente. Luego portamos una camiseta publicitada por Qatar Foundation o nuestros líderes políticos salen comiéndole el culo a tiranos árabes que financian el yihadismo pero apenas alguien clama contra ello.



La misma cantinela de siempre; vemos la paja en el ojo ajeno pero no la biga en el propio cuando de sufrimiento se trata. Tan dolorosa es la muerte de civiles inocentes de aquí como los de Pakistán o Mali. Lo que es imperdonable es monopolizar el dolor patrio para justificar y erigir nuevos rencores.



Aun así estate tranquilo, amigx xenófobx, estás rodeado de una gran masa social embobada con el denigrante enfoque periodístico del atentado y feliz de haberse sumado a la parafernalia social del hashtag solidario que aplaudirá cuando el títere político endurezca las medidas de seguridad y añada nuevas intervenciones militares a su agenda. No estás solo en tu odio al “moro” y en tu Cruzada Santa.

domingo, 5 de marzo de 2017

Envía un sms con la palabra AYUDA al 25600 y limpia tu conciencia por el módico precio de 1,60€. La mayor parte irá destinada a sufragar los costes burocráticos del tinglado aparentemente filantrópico que hemos montado. La otra pequeña parte se destinará a proyectos humanitarios que en la mayoría de casos lo único que desarrollan es una fuerte dependencia de la caridad de los países "benevolentes". Esos países primermundistas con su doble rasero, que expolian y abocan a la perpetua miseria a los países más pobres pero tienen la desfachatez de recordarte diariamente que tú, un vulgar títere dentro de su enorme engranaje, puedes salvar una vida enviando un puto mensaje de texto desde un móvil que contiene el coltán que ha costado miles de vidas en guerras fraticidas de guerrillas que, financiadas por Occidente, siguen masacrando y empobreciendo países como el Congo para que el preciado mineral nos salga tirado de precio.
La banalidad del mal, que diría Hannah Arendt, o la estúpidez crónica de la especie humana, que diría yo. El mundo será más alentador cuando asumamos que hace falta menos filantropía caritativa y más solidaridad entre pueblos.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Finjamos no saber quienes somos
para evitar la ignonimia de delatar
que nuestros sueños fueron truncados...
Y que el molde de la vida
se nos ha quedado
c
o
r
t
o
.
Todo el potencial subversivo que pueda desarrollar un individuo dentro de esta sociedad neurasténica casi nunca se traduce en una actitud revolucionaria, sino todo lo contrario. El individuo acaba proyectando el miedo sobre sí mismo a través del influjo de las fuerzas hegemónicas como la publicidad, la clase política o la religión. Una persona bulímica avergonzándose de su cuerpo por la imposición de cánones de belleza raquíticos, unx obrerx paradx asumiendo la cantinela de "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades", unx joven que reniega del placer sexual por la imposición religiosa y moral... 

Como pieza del engranaje eres mucho más rentable si limitas tus fuerzas al mero trabajo asalariado y el consumo. Muy pocos tienen la suficiente lucidez como para revertir el miedo que les han inoculado y embestir contra los cimientos de la masa pusilánime.

lunes, 6 de julio de 2015



En la ciudad vamos vertiendo nuestra pena sobre orines y latas de cerveza mientras serpenteamos bajo el manto blanquecino de las farolas a la espera de acabar en algún tugurio en el que proseguir con esta huida hacia adelante; procrastinando el deber de encarar la vida de frente. Y al final no nos queda más que la certeza de que volver dando tumbos solo sirve para atizar el fuego interno que alumbra los miedos que somos incapaces de disipar.



¿Pero acaso no es lo que te mantiene vivo este intermitente crepitar avivado por la angustia de ser un pirómano existencial?

miércoles, 17 de junio de 2015

Mordiste el anzuelo de la vacua vida arquetípica
por el temor a encarrilar tu senda propia
y acabaste por abrir viejos surcos
en terrenos yermos de esperanza.

Y ahora que el incesante girar de la saeta
cava zanjas en tu frente
te consuela saber
que toda existencia humana
es un mero círculo concéntrico
sujeto al mismo eje mortal.

¿Así es más fácil soslayar la certeza
de que el verdadero sentido de la vida
es aceptar el sinsentido
de vagar en esta platea

a la espera de que el telón zanje
la improvisación sin aplausos?




martes, 5 de mayo de 2015

Escaparatistas virtuales
de su fútil rutina
             =
Escapistas habituales
de su inútil ruina.

martes, 10 de febrero de 2015

Ruego bajo el yugo

El arte: dormido y almidonado.
¿El saber? Mercantilizado.
El espíritu, ya banalizado...

Listos para seguir
tirando del arado
y ser una mera cifra
en sus estudios de mercado.

martes, 30 de diciembre de 2014

Geometría del desamor

Es imposible
que mi círculo vicioso
de triángulos amorosos
sea capaz de cuadrar
la cuadratura de nuestro círculo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

martes, 9 de diciembre de 2014

Ojalá los jardines de asfalto
se resquebrajen
cual témpanos de caramelo
y broten orgullosos
de entre las grietas
los olvidados crisantemos.

viernes, 28 de noviembre de 2014

La contaminación lumínica navideña
me ha sorprendido con ropa veraniega.


No sé si es cosa del cambio climático,
o del fervor consumista coyuntural
que año tras año
intenta anticiparse todavía más
en el calendario.


Apenas distingo los maniquíes
de los transeúntes
pasmados ante los escaparates,
mientras me pregunto si alguna vez
llegamos al empacho
de tan frívolo derroche.


Recuerdo como Nietzsche decía:
“cuantos hombres se precipitan a la luz;
no para ver mejor, sino para brillar”:
Pero ahora nos precipitamos a la luz
para malgastar,
ya sea el dinero,
el tiempo,
o la vida.


Y al final me siento una estúpida luciérnaga
entre un enjambre de polillas
incapaces de alzar del suelo
sus rodillas.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Amalgama de funestos personajes
rociando de alcohol sus heridas
a horas intempestivas
a sabiendas de que pueden atarse al cuello
las riendas de su vida
y darle el puntapié a la silla.

jueves, 30 de octubre de 2014

Hemisferio de miseria

una prostituta nigeriana
lanza besos revenidos
a posibles clientes en la Rambla
mientras otro paisano de congoja
encorva en el container su espalda
tanteando la basura en busca de chatarra

nadie tiende la mano
a aquél que abre su palma
y oculta su marchitada cara
después de pasar la noche en vela
buscando una cama

los transeúntes ignoran
la conmovedora estampa
para poner sus cabezas gachas
y mantener sus corazones con escarcha

mundo podrido que hace latente su venganza
cuando el paria mira furtivamente
tras las ventanas de nuestras casas

entretanto el presentador arroja datos positivos
sobre el índice de crecimiento de España

y los políticos buscan lemas lustrosos para su campaña.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Miedo

Quieren que temas al ébola
y te contagies de la colectiva histeria
mientras EEUU y la UE
firman un tratado de libre comercio
que arruinará más vidas
que un virus
genuino de guerras bacteriológicas
y todo esto se orquestra
desde el mayor mutismo mediático


quieren que temas
a la Administración
a la hora de gestionar
los servicios sociales
para que los bancos y aseguradoras
saquen rédito de tu miedo
ofreciéndote un plan de pensiones
o un seguro médico privado


o bien te quieren muerto de miedo
ante la posibilidad de vivir en la calle
o de no tener el último modelo de teléfono extrafino
o de no conducir el coche que te asegura
más polvos
más libertad
más estatus


quieren que temas
quedar fuera de sus idílicos
cánones de belleza
y te acojone la idea
de ver tu cuerpo envejecer
aunque suponga una frustración permanente


quieren que temas
al inmigrante
al indigente
a la prostituta
al islamista
al diferente
porque saben
que son la carne fácil
de la estigmatización social
con la que desviar el foco de atención
cuando es éste el que apunta
a los verdaderos profetas del pánico


y al final el temor y el odio
se entrelazan
y acabas odiando al hombre sencillo
porque su humildad
es tan genuinamente hermosa
como para barrer todos tus miedos
de un plumazo
y enviar tus trastos
hipotecas
y partidos políticos
al carajo

domingo, 14 de septiembre de 2014


Los bazares chinos se frotan las manos
vendiendo coloridos trapos
mientras cínicos políticos
recurren al discurso identitario
para que su voto
sea depositado
por las masas de
encefalogramas planos
que temen quedar rezagados,
           que temen no subirse al carro.

¿Han olvidado que el mismo títere verborrágico
que se erige como defensor incansable de la democracia
es el mismo hipócrita que votó en contra
del derecho de autodeterminación
del pueblo palestino, kurdo y saharaui
mientras tendía la mano
a un miserable de su misma calaña
que bombardeaba civiles desarmados?

Que fácil es adoptar la -falsa- disconformidad mayoritaria
desde la mansedumbre del creer derribar muros
aunque sea una vez al año;
oportunismo trágico
que limpia las conciencias (cuando las hay)
llenas de mierda
a la espera de ser otra vez embotadas
por nuevas
banderas
tragicomedias
goleadas.

Mejor usa tu estelada
o tu rojigualda
para arropar al que
no tiene nada
entre tanta bondad ausentada
y que lo único que ondee
sean cometas en mañanas soleadas
al furor del viento que tumbará las alambradas.

Y si necesitas aferrarte a algo,
-buscar nuevas excusas o enfoques-,
haz del sentido autocrítico
y el bienestar ajeno
tu único norte.

Así que si vas a votar,
V-O-T-A.
Pero sé consciente del engaño;
y es que vas a ceder tu capacidad
de sujeto político
cada cuatro años
para que se
acuerden de ti
solo cuando necesiten
más
escaños.

lunes, 5 de mayo de 2014

Cómo nos venden la moto... Y nos rebelamos tan poco.



Aldous Huxley llegó a preguntarse si la Tierra era el infierno de otro planeta. No sé si será el infierno, pero desde luego que no es el paraíso que los neoliberales vaticinaban con la consagración del capitalismo más voraz y descontrolado. La integración de empresas en gigantes conglomerados es el pan de cada día y no parece que el Estado esté dispuesto a plantar cara a estos mastodontes empresariales. Más bien prefieren acomodarse en su poltrona y ser partícipes de la vorágine capitalista desde la posición privilegiada que supone ostentar el poder y formar parte de la élite mundial. Los principales líderes políticos son cómplices de la decadencia del sistema económico ya que con sus políticas de laissez faire allanan el terreno para que multinacionales y entidades financieras campen a sus anchas a lo largo y ancho del territorio; eso sí, siempre a cambio de jugosas recompensas en las que el dinero negro y el nepotismo están a la orden del día. Pongamos, por ejemplo, a Felipe González como asesor en Gas Natural y José Mª Aznar como consejero en Endesa; y no, no ha sido su virtuosismo como políticos el que les ha conducido hasta allí sino más bien una continua genuflexión ante las exigencias del capital energético –entre otros–.

Aunque sino podemos fijarnos en los países tercermundistas, donde los principales dirigentes políticos están supeditados a las premisas económicas dictadas por los países primermundistas; la colonización se mantiene en pleno siglo XXI, pero esta vez la represión y el expolio de recursos en dichos países es camuflado bajo la falsa benevolencia del neoliberalismo y su eterna promesa de construir puestos de trabajo y fomentar el desarrollo económico. Un desarrollo económico que, por supuesto, no pasa por la estimulación de modelos educativos o sindicales que favorezcan la emancipación de estos países sino más bien alimentar su dependencia. No es de extrañar que las descentralizaciones, con tal de reducir costes, se dirijan hacia los países menos desarrollados aprovechando las pésimas condiciones laborales. Y en esta síntesis sobre colonialismo neoliberal podríamos hablar de los magnicidios de presidentes como Patrice Lumumba y Salvador Allende en pro de los intereses oligárquicos o la constitución de Ghana como vertedero electrónico de Europa, pero no quisiera demorarme en exceso ni ser redundante.  

Para que estos tejemanejes estructurales del sistema no ensombrezcan el paraíso artificial en el que vivimos –claro está, siempre y cuando pertenezcamos al afortunado 20% de población que vive del 80% restante– es necesario que el Estado y los poderes fácticos pongan en marcha su maquinaria de propaganda. Uno de los engranajes que juega un papel fundamental en la construcción de la opinión pública son los medios de masas como instrumento de alienación. El supuesto discurso crítico del que hacen gala es substituido –desgraciadamente cada vez más– por un excesivo fetichismo de la imagen que, sumado a los mensajes simplistas y sensacionalistas, acaban embotando la mente del espectador. Esta tendencia ha llegado hasta tal punto en que el espectador se muestra satisfecho únicamente con la obtención de la información y cualquier juicio más allá del enfoque presentado por el medio parece superfluo o profano. El ejemplo más evidente y de rabiosa actualidad lo encontramos en el conflicto de Ucrania: los medios occidentales ensalzan a bombo y platillo la revolución iniciada en las calles y la posterior deposición de su corrupto presidente; realidad que no dista mucho de la española, aunque en este caso los grandes medios intentan desdibujar el peso de la protesta social e incluso llegan a criminalizarla en un claro gesto de connivencia con el poder político. Recordemos sino la portada del diario ABC del 11 de mayo de 2011, que llamaba “Fuera de ley” a las acampadas pacíficas del 15-M mientras que la del 23 de febrero de 2014 decía “La calle se impone en Ucrania”. Viva imagen de que los intereses geopolíticos de la OTAN acaban supeditándose a la profesionalidad periodística de los mass media.

Por otro lado, no debemos obviar que la educación está inexorablemente relacionada con la lógica capitalista y que, cada vez más, la consigna  de “educación pública y de calidad” parece tener sus días contados. Así pues, el sistema educativo empieza a regirse por una lógica mercantilista en la que prima la rentabilidad económica por encima del valor formativo y que a la larga puede conllevar que estudios con poca demanda o salidas profesionales sean suprimidos o minimizados. Aunque esta realidad todavía no parezca latente en la comunidad estudiantil, lo cierto es que ya se han producido algunas reformas sustanciales, como la integración de las empresas en el Consejo Social de las universidades, llegando a tener mayor poder decisorio que los propios estudiantes. Ya una vez monopolizado el conocimiento y dominada la esfera mediática es sumamente fácil controlar la opinión pública a su antojo.

¿Y qué decir de los sondeos, la publicidad y el márquetin como edificadores de lo que Ignacio Ramonet define como “pensamiento único”? El individuo, concebido como mero consumidor, es bombardeado con infinidad de anuncios que pretenden generar en él una necesidad intrínseca de adquirir un producto por estúpido o innecesario que sea. Desde las escuelas de márquetin y publicidad se orquestan todo tipo de estrategias con las que inducir a la compra a través del subconsciente; ni siquiera las ruedas de los carritos de la compra escapan de la lógica marketiniana y están orientadas hacia un lado con tal de dirigirnos hacia los estantes, donde los productos más caros se sitúan estratégicamente a la altura de los ojos.

La publicidad también juega con el subconsciente y apela a emociones que poco o nada tienen que ver con el producto, llegando incluso a fomentar  patrones de conducta o estereotipos que van en detrimento de la sociedad, como los arquetipos de belleza y estilismo impuestos desde las revistas de moda o el uso recurrente del erotismo femenino como atractivo publicitario. También es desdeñable el efectismo con el que asocian los productos; la publicidad paulatinamente va perdiendo el enfoque funcional y tiende cada vez más a la exaltación de las emociones. Ya no se compra un simple vehículo o refresco sino que a éste se le vinculan conceptos tan genéricos e intangibles como la libertad o la felicidad.

Además, la publicidad también se usa como elemento de control mediático ya que las grandes multinacionales se publicitan en los medios de masas con tal de conseguir hegemonía e impunidad mediática, de manera que se aseguran que los canales en los que insertan sus anuncios sean reticentes a publicar informaciones contrarias a sus intereses. En este caso recuerdo como Televisió de Catalunya mantuvo un bochornoso silencio mediático en torno a la multitudinaria cacerolada que se realizó frente a la sede de La Caixa, principal patrocinador del telediario catalán y que amenazó con reducir su publicidad en caso de emitir dicha manifestación.

Antes de concluir me gustaría remarcar que, aunque mi comentario parezca una diatriba apocalíptica, me dirijo hacia los principales estandartes de la decadencia global que, siguiendo la lógica de maximizar beneficios e ir ascendiendo en la escala social, han sepultado al olvido el respeto por el ser humano y la naturaleza en su interminable pugna lucrativa. Pymes y autónomos, al fin y al cabo, solo son la base de una pirámide en la que los desmanes económicos de las grandes corporaciones y entidades financieras acaban repercutiendo mayormente sobre las vidas corrientes de un vulgo olvidado que, desgraciadamente, solo es recordado cada cuatro años.

domingo, 30 de marzo de 2014

Miles y miles de años de incesante evolución y todavía somos incapaces de respetar las culturas y creencias ajenas sin caer en el etnocentrismo y los prejuicios que subyugan unas civilizaciones a otras. Nuestro falso progreso sigue avasallando y asesinando los últimos vestigios de civilizaciones ancestrales en la interminable escalada lucrativa del capitalismo. Desheredados de sus tierras a manos de multinacionales y Estados, los indígenas se ven abocados a un triste desenlace: o bien plantar cara con sus armas rudimentarias y morir dignamente, o bien ser inadaptados dentro de un sistema del que no quieren ser partícipes y que en la mayoría de casos les conduce al alcoholismo o al suicidio mientras conviven en chabolas de la periferia que el Estado les ha ofrecido –¿acaso hay posibilidad de renuncia?– a cambio de desalojar sus tierras.

Deberíamos de aprender más de los aborígenes y no ser nosotros quien paternalmente pretendamos “civilizarlos” y amoldarlos al pensamiento único, cada vez más extendido con la globalización; probablemente no quieran hipotecarse de por vida, ni lograr la fama, ni poseer propiedades privadas, ni siquiera tener una rutina laboral de ocho horas diarias a cambio de un salario fijo con el que comprar bienes insípidos que camuflen el vacío existencial.

Mientras el pulmón del mundo sigue desangrándose por culpa de madereros, cazadores furtivos, buscadores de oro… Indígenas, como los awás, conviven en pleno equilibrio con la selva amazónica: las crías huérfanas de los animales que han cazado son amamantadas por las propias mujeres de la tribu, que cuidan de ellas hasta que pueden valerse por sí mismas. Este gesto de reconciliación con la madre naturaleza denota una pureza que nuestra sociedad ha ido perdiendo al mismo tiempo que la larga sombra del ego y la codicia ha empañado nuestra bondad innata.

Gauguin huyendo a Tahití para dejar atrás artificios y convencionalismos, tal y como hizo mucho antes Tolstói, renunciando a su condición de noble para vivir en el campo simple y llanamente, o el esquizofrénico Artaud redimiéndose con la tribu de los tarahumaras… Son tan solo algunos de los grandes genios que arremetieron contra el ideal de progreso y defendieron la necesidad de retornar a nuestras raíces ancestrales, a la  esencia del espíritu humano. Y es que hemos degenerado tanto nuestra particular visión del mundo que el beneficio propio impera por encima del colectivo. Individualismo crónico que contrasta con los indígenas, viviendo unidos bajo la única premisa de buscar la máxima felicidad para todos. Ritos y mitos sirven para cohesionar más que para dividir y la figura del anciano es la del maestro, la voz de la experiencia. Voces de la experiencia que nosotros condenamos a marchitarse en geriátricos mientras son diezmadas por enfermedades inexistentes en los pueblos aborígenes.

El racionalismo y el avance tecnológico nos han llevado a la deriva existencial. Ya no contemplamos la naturaleza y el cosmos como nuestra auténtica razón de ser sino que hemos acabado siendo esclavos de nuestro propio artificio, en el que la propiedad privada, el dinero y el poder han sacado a relucir la más miserable faceta del ser humano. Ostentar y asemejar son las acciones más recurrentes en nuestro día a día, pero seguimos congratulándonos de pertenecer a los –mal llamados– “civilizados”.

¿Civilizados? La Tierra se despedaza a un ritmo frenético a manos de multinacionales que solo entienden de beneficios mientras la industria armamentística consigue crear armas todavía más mortíferas con las que atemorizar a la población civil. Las guerras llenan los bolsillos de empresarios y políticos que cínicamente intenta justificar las muertes inocentes bajo el nombre de la paz. No es de extrañar que los países más pobres e indefensos siempre sean carne de cañón a la hora de padecer ofensivas militares por parte de las potencias económicas. Expoliar sus recursos y reprimir a su población mientras los medios de masas conducen la opinión pública hacia los intereses del mejor postor.


Hemos legitimado la decadencia de la especie humana, porque, tal y como dijo Artaud, “La vida moderna está atrasada con respecto a algo y no los indios tarahumara con respecto al mundo actual.”

martes, 25 de febrero de 2014

Inmigrandes


"¡Protegemos la vida!" es el lema que acuña el Gobierno para defender la reforma del aborto. Pero es despreciable decir semejante gilipollez mientras quince inmigrantes mueren en Ceuta después de ser disuadidos con bolas de goma y gases lacrimógenos cuando intentaban cruzar la frontera nadando; ni siquiera fueron socorridos por la Guardia Civil a pesar de estar extenuados y cargar con los cuerpos de sus compañeros muertos. Y para colmo desde la Administración no se depuran responsabilidades sino que se alaba la pésima actuación policial a sabiendas de que esos pobres parias apenas tienen capacidad económica y legal para defender sus derechos como ser humano.


Aunque qué se puede esperar de un país en el que un embrión tiene más derechos que un inmigrante subsahariano sin papeles...
Disolver el ego,
y cayendo del cielo
al suelo,
abrazar mi verdadero
YO.

miércoles, 15 de enero de 2014

la vida del hombre medio
no vale nada
cuando el dinero
es el único medio de vida
que le agrada

Cierre a los CIEs


Personas que su único "delito" ha sido migrar a otro país alentados por un futuro más esperanzador. Recluidos como animales; sin los mismos derechos que cualquier ciudadano; vejados por la policía, que aprovecha su inexistente estatus legal para excederse en palizas e incluso asesinatos, como si quisieran convencerlos de que solo con su repatriación conseguirán redimirse de este calvario. Todo esto sucede a escasos kilómetros de donde tuvo lugar el Fórum de las Culturas, que quiso dibujar a Barcelona como una ciudad plural y multicultural, de la que todavía hoy se vanaglorian muchos políticos.


¿Multiculturalidad?
¿Integridad moral?
¿Conciencia social?

Basta ya de tanta hipocresía. Es deleznable que los medios de comunicación y la casta política hablen de las virtudes de Mandela en su lucha contra el apartheid mientras los controles callejeros policiales por el simple color de piel están a la orden del día; mientras encarcelamos a los inmigrantes pobres pero abrimos de par en par las puertas a cualquier inmigrante con un suculento capital.

¿Cuántos políticos o medios de masas se han preocupado por los cientos de heridos y muertos en la valla de Melilla?

¿Cuántos han hecho caso a las interminables huelgas de hambre de los inmigrantes reclusos en su lucha por los derechos humanos?

¿Cuántos han dicho que las muertes de inmigrantes en CIEs han sido suicidios y no muertes ocasionadas por la policía sin que se llevase a cabo una investigación?

Bajo la "objetividad" que dicen ejercer los mass media nos están desproveyendo de la empatía y legitimando esta lamentable faceta del ser humano. Nunca se aborda desde un enfoque ético el problema de la inmigración; solo se la recuerda en términos de espectacularidad y sensacionalismo. Da más audiencia la imagen de decenas de personas a la deriva en una patera con una madre portando a su hijo en brazos para soltar la lagrimilla fácil -y después olvidar la triste estampa- que plantear un verdadero debate crítico en torno a la deplorable situación de un colectivo tan marginado y olvidado por las instituciones públicas.

Nadie está en condición de decirle a otra persona dónde está su sitio, por mucho que el paroxismo nacionalista y el miedo infundado a otras culturas acabe haciendo olvidar la única certeza de que
españoles
chinos
palestinos
o rumanos,
todos somos seres humanos
al fin y al cabo...

domingo, 29 de diciembre de 2013

Experimento poético

La sociedad amansa la fiera 
y la prepara para ser un cualquiera.
//
La fiera la sociedad amansa
y la prepara para su mediocre vital estancia.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Vuestra falsa areté como ariete intro(de)spectivo 
para muchachos que no aprecian el valor de ser uno mismo.

sábado, 7 de diciembre de 2013

ProstituArte

¿Qué es el talento? Sin duda es una pregunta intrincada de difícil respuesta. Pero sabemos que a veces el único talento imperante es el de la mediocridad; el saber producir arte basándose en la misma fórmula facilona y vulgar que solo es capaz de mirar a la cuenta bancaria y nunca en sus adentros. Arte que a veces es disfrazado de alternativo o popular con tal de salvaguardar su inexplicable existencia en el panorama artístico. Y esto no es apología al arte elitista, sino un rechazo frontal hacia aquellos que se tildan de artistas mientras les pesa más el bolsillo que el corazón; una declaración de guerra a los proxenetas del arte y sus estúpidos sacralizadores.

Benditos aquellos artistas que rehuyen de la genuflexión ante el dinero y la fama y saben que la constancia y el sentido crítico son los únicos abanderados en el camino hacia el triunfo artístico. Un triunfo que nunca llega pero que justifica una vida dedicada al arte.

El mismo arte que se desangra lentamente por una sociedad hiperconsumista, cegada por la frivolidad y las efímeras modas. Una sociedad que ha construido un sistema educativo que ha sepultado la iniciativa creativa del individuo y lo ha abocado a la esclavitud laboral. ¿Y qué hacer ante un panorama tan desalentador, en plena crisis de valores? Renacer y reinterpretar, y es que el arte no solo debe embellecer, sino también ser la piedra dentro del zapato de aquél que camina hacia el abismo. 

lunes, 7 de octubre de 2013

Reflexión sobre la tragedia de Lampedusa


Cada día se engorda la lista de inmigrantes muertos intentando zafarse de la crueldad y miseria de sus países y alentados por un futuro mejor en Europa. Para la televisión la muerte de estos parias no es más que una mera cifra; un dato escabroso que ocupará una pequeña porción en la actualidad mediática y luego volverá a recaer en el olvido hasta que vuelva a suceder una tragedia de magnitud similar (siempre jugosa en términos de audiencia). El otro día eran doscientos muertos, mañana quizá diez, es indiferente. El enfoque social que tenemos de la inmigración es totalmente deshumanizado y carente de sentido crítico. Desde los propios medios de masas tanto como las instituciones públicas occidentales los inmigrantes son tratados indulgentemente como víctimas de su ingenuidad por intentar conseguir su “sueño” (que no es otro que cruzar la frontera). Pero siendo un poco más críticos deberíamos plantearnos hasta qué punto somos cómplices de esta situación.


Multinacionales occidentales expolian sus países, empobreciéndoles paulatinamente, siendo incapaces de gestionar por ellos mismos sus recursos. ¿Pero qué sucede cuando alguno de estos países, mal llamados tercermundistas, consigue que el poder recaiga en el propio pueblo y estas multinacionales expoliadoras ven en peligro sus intereses coloniales? Desde las potencias expoliadoras incitamos el alzamiento de algún dictador, le vendemos armas anticuadas durante el conflicto bélico y una vez ha triunfado le tenemos como monigote pro-occidental hasta que nos interese (¿recordáis a Gadafi?) dejando que las empresas extranjeras roben los recursos a su libre albedrío. Y si la democracia triunfa y sale vencedor un presidente honesto, lo asesinamos en extrañas circunstancias imposibles de aclarar (como pasó con Lumumba en el Congo).

Y cuando no hay armas que vender o recursos minerales que expoliar entonces les ofrecemos la suculenta posibilidad de trabajar en condiciones infrahumanas por un sueldo de mierda (y cuando no en régimen de esclavitud) porque los mismos explotadores ya se encargan de camelar a los dirigentes políticos para que en esos países no prolifere la idea del sindicalismo y el trabajo digno. Y si hace falta matar, matamos. Y cuando no podemos matarlos entonces los criminalizamos. Con qué facilidad se tilda de terrorista a cualquier pobre desgraciado que empuña un arma cuando no tiene ni para comer. Es tan fácil hacer juicios sumarísimos desde la seguridad de un hogar y la estabilidad de un curro fijo…

Que se mueran los inmigrantes, pero que mueran lejos. ¿Esa es la consigna, no? Que se mueran en sus países pero no vengan a estorbarnos nuestra conciencia hipócrita. No queremos ver más cuerpos famélicos peleando por una vida digna, nos enternece demasiado pensar que también son seres humanos. Por eso la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo financia la represión policial en los países de origen, para que sus cadáveres no floten en nuestro mar de la vergüenza y queden enterrados y olvidados para ser pasto del miedo de los que vendrán después.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Mi indiferencia es la resistencia a formar parte de vuestra patética existencia.

viernes, 28 de junio de 2013

La beca de comedor del niño inmigrante sin recursos suscita más críticas que los sueldos millonarios de "la Roja" y la monarquía.

Y éste es el pan de cada día,
poco pan para los pobres
y mucho circo para las conciencias vacías.

martes, 18 de junio de 2013

miércoles, 22 de mayo de 2013

Una modelo despampanante enseñando cacho en un cartel publicitario no ruboriza a nadie. Será que su publicidad apunta menos a la cabeza que a los genitales.

lunes, 29 de abril de 2013

Cínico futbolista desalienador

Joder, la idea de que un niño fanático le entregue una camiseta  a su futbolista favorito para que se la dedique y éste se la devuelva con un contundente: "esto va dedicado al niño que para coserte la camiseta fue explotado". Una manera de asaltar conciencias muy digna, ¿no?

miércoles, 17 de abril de 2013

domingo, 14 de abril de 2013

martes, 2 de abril de 2013

sábado, 23 de marzo de 2013

jueves, 14 de febrero de 2013

¿Realmente
esperas encontrar arte
en sus museos de arte?

Chico, 
no todo es tan 
sencillo.

jueves, 24 de enero de 2013

Anhelando 
el pasado
del futuro 
me he alejado,
pero sigo 
siendo 
feliz
al fin y al cabo.